Hay artistas que parecen haber encontrado una fórmula y la repiten por exitosa. No es el caso de Gorillaz (y menos de Damon Albarn) que ha hecho de la búsqueda una bandera. De aquel inicio mítico digital hasta ahora ha corrido mucha agua bajo el puente. Claro que en el intento siempre hay mejores y peores momentos. En The Mountain, el noveno disco del grupo, la búsqueda adquiere tintes espirituales. La importante presencia de sonidos de La India (Albarn viajó con Jamie Hewlett tras la muerte los padres de ambos) convive con el rap y con otros ritmos sin perder el aura de Gorillaz.
La melancónica voz de Albarn se solapa con momentos de luminosidad. El disco está repleto de colaboraciones con músicos de la india, con Jhonny Mar, Paul Simonon, Idles, Black Thoght e incluso con Trueno y Bizarrap lo que representa una presencia saludable de la música que domina la escena en Argentina.
Incluye además las voces de Bobby Womack, Tony Allen, Dennis Hopper o Mark E, Smith, artistas póstumos todos ellos.
Entre las canciones destacan The Manifesto, The God of Lying, y la que cierra el disco The Sad God.
Quien haya subido alguna vez una montaña, por pequeña que sea, sabe de las sensaciones que se apoderan del ánimo. The Mountain produce todas esas sensaciones en cada subida y en cada descenso.
El ascenso no puede hacerse rápido, como tampoco puede ser urgente la escucha de un disco complejo. Habrá que ver cómo el tiempo pone en su lugar no solo a cada una de las canciones sino al álbum como pieza conceptual.
Guillermo Cerminaro