¿Arranca o no arranca?

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“¿Arranca o no arranca?” dice una reciente publicidad de bujías. Esas piezas (que son las encargadas de generar la chispa necesaria para el buen funcionamiento del motor) cuando empiezan a fallar, hacen que el auto vaya a los tirones. Eso parece estar pasando en la cultura post pandémica y en los vínculos sociales en general, que funcionan asincrónicamente, a impulsos, con una visión de cortísimo plazo.

Fuera de todo planificación estatal (si es que alguna vez  la hubo), se hace lo que se puede.

La industria del entretenimiento propone lo que es rentable, la actividad estatal de fomento nunca es suficiente y los mecanismos de autogestión se encentran con grandes dificultades.

El estado de ánimo, ese bien tan preciado, quizá sea lo que encienda la chispa y ponga en funcionamiento el motor. ¿Pero cuál es el estado de ánimo de los creadores?

Pese a todo, se vislumbra vitalidad en las cientos de editoriales independientes (el año pasado fueron un suceso las ferias de libros) y en los procesos autogestivos de teatro.

Recientemente se puso en marcha Paraíso, un club de artes escénicas, conformado por un grupo de actrices y actores que propone sostenerse a partir de un mecanismo de suscripción.

Es cierto que los artistas siguen trabajando, pero no es menos cierto que se presta más atención a cuántas reproducciones puede llegar a tener un tema o a sentarse en el sillón para ver algo que implica apenas un pasatiempo. .

Hay mucho en la superficie. Y en lo profundo, ¿qué está pasando?  Asomarse a los lugares que no se ven a simple vista, saltar el límite y tomar mayores riesgos resultan ser condiciones necesarias si se quiere encontrar alguna sorpresa.

Mito Mauro