Esteban Menis: «busco tener el menor filtro posible entre lo que aparece en mi cerebro y lo que hago»

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Desde hace años, casi todos los formatos tradicionales han dado un paso adelante en el mundo digital. Y sin dudas, Esteban Menis ha sido importante para esa evolución en el plano nacional: él es uno de los artífices de algunas de las series webs más notables de UN3TV.

Después del gran éxito de Eléctrica –que acaba de tener su correlato teatral con ocho funciones para 600 personas cada una-, ahora se encuentra trabajando en Influencers, una serie web que aborda las redes sociales con la tónica puesta en el absurdo.

¿Cómo surgió la idea madre de Influencers?

Nos juntamos con Cecilia, mi hermana, para pensar una idea para la UN3. La idea era contar este universo digital contemporáneo en forma de parodia. Novelando un poco al estilo de novelas de antes como La Extraña Dama, novelas de Romay o estilo Muñeca Brava, un estilo de trama que ya no se ve. Tenían una estructura de persona rica y persona pobre, la dueña de casa rica y mala y la empleada doméstica pobre que se enamoraba del patrón. Acá esa dialéctica está planteada desde el mundo digital y el analógico: una influencer adicta al teléfono y a toda la cuestión de la felicidad simulada más importante que la felicidad real, versus una piba que estudia filosofía, pensante, con capacidad de crítica más clara y con una perspectiva más intelectual. De ahí surgió esa parábola y empezamos a tirar de ese hilo.

La serie va a abordar un ritmo y una estética diferente a la acostumbrada para hablar sobre un tema muy propio de la actualidad, ¿cómo surgió ese tono para la serie? ¿cuál es la búsqueda?

La estética y el ritmo no se si es muy distinto al de la actualidad. Sí toma un distanciamiento. No son permanentemente videos de stories, no hay una idea de reflejar desde la estética el mundo digital. Es una ficción contada con otro ritmo, sobre todo más absurda. No tiene una línea muy clara de referencia, es un absurdo permanente que va transcurriendo. Salta el verosímil con un mundo diegético muy particular, con sus propias reglas. Cuando planteas el absurdo ponés tus reglas sobre la mesa y después el espectador adhiere o no. Este es el caso. La búsqueda es poder reírse de nosotros mismos, de la adicción al teléfono.

¿Qué posibilidades artísticas te da plantear las ideas en formato de serie web?

Yo tomo las posibilidades artísticas con mucha libertad, gracias al canal. La UN3 genera mucha libertad y además trabajan mucho: leyeron los guiones y nos dieron sus devoluciones. Hace muchos años que trabajo con este formato y lo que tiene de bueno, por ejemplo, es que los capítulos pueden durar todos distintos, a diferencia de la tele. Acá en general son ocho capítulos de diez minutos, aunque eventualmente eso puede variar.

¿Cómo resultó la experiencia teatral de Eléctrica? ¿Qué elementos te dio para volver al trabajo de las series web?

Fue espectacular. Fue tremendamente trabajosa. No es lo mismo hacer una serie que hacer ocho funciones en un teatro para 600 personas. Resultó una experiencia muy fuerte el hecho de tener el vivo, la gente ahí, presente, matándose de risa, trayéndote regalos. Hay todo una cuestión del vivo que no sucede con internet. Igualmente en las cosas que hago en digital suelo tener mucho feedback con mensajes y eso, así que tampoco estoy detrás de una pared digital y no me importa nada. En general establezco un buen diálogo con aquel que ve las cosas. Lo que me dio volver a trabajar a la serie justo después de terminar con eléctrica es una vuelta a aquello a lo que estoy más acostumbrado y a seguir jugando. Para mi lo principal del todo es el juego, la idea, no tanto cómo está filmado, sino divertirse. En este caso, no quiero ser solemne. Poder delirarse, jugar, eso me parece importante. Influencers es como un juego teatral, lo más importante es la actuación.

¿Cuál es tu propia relación con las redes sociales? ¿Qué lugar ocupan en tu vida?

En general las uso mucho por trabajo. Es una manera, por decirte algo, de conseguir algunas cosas que me faltan.  Una locación, en este caso, la conseguí por un tweet. Al mismo tiempo busco divertirme. Hace años que no twitteo mucho, me gusta más Instagram. Al mismo tiempo, tampoco me interesa estar reflejando 24 horas lo que hago. Son momentos, cuando hay más tiempo y no estás trabajando en el día a día, seguramente te vinculás más con las redes sociales, producís un poco más de contenido. Cuando no tengo tanto trabajo, me tomo el trabajo de probar algunos formatos en Instagram, así como hice con Mate o con la serie con mi papá. Pero cuando tengo tanto trabajo, por suerte, me concentro en eso y las redes sociales pasan a ser una especie de reflejo de ese momento.

Tus trabajos siempre tienen un costado humorístico muy presente, ¿cómo definirías tu humor? ¿trabajás en él o fluye en forma natural?

Trato de que fluya de la forma más natural. El otro día lo hablaba con los actores de Influencers: yo busco tener el menor filtro posible entre lo que aparece en mi cerebro y lo que hago. Yo transo con todo, transo con no tener la locación ideal, no tener el tiempo para filmar como a mi me gustaría algunas cosas. Cuando hacés proyectos grandes tenés otras condiciones que están buenísimas. Entonces, mi única condición para que ese proyecto sea posible, sabiendo que tengo ciertos límites, es tener todos esos elementos disponibles y jugar. No tener filtro y si se me ocurren líneas de diálogo, hacerlas. Si se me ocurren frases, hacerlas. Si se me ocurre un truco visual o un capricho, hacerlo. Es como jugar con plastilina trabajar en este tipo de proyectos: tenés una base y vas moldeando las cosas.

Patricio Cerminaro