El Chico López: «no pienso nunca en ningún equilibro»

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Desde el corazón del sur del conurbano bonaerense llega El Chico López, un secreto a voces que finalmente se anima a dar a conocer sus canciones guardadas en la oscuridad de un cajón. “Cabras” es el single debut de El Chico López. Un folk-rock de clima árido y algo melancólico que rescata la mejor tradición cancionera del rock nacional e internacional.

¿Cómo fue el trabajo de creación de las canciones que van a componer tu próximo trabajo?

Generalmente nunca sé qué voy a hacer. Me pongo a hacer cosas desde una situación lúdica. Pongo un delay muy fuerte en la voz y empiezo a grabar muchísimas capas sobre alguna base de guitarra o teclado. Atrás de eso empiezo a balbucear cosa en un idioma inventado empastando varias capas y generando texturas. De ahí, a veces «me suele parecer» que dije alguna palabra.
Pero se dá que al querer decirlo sin querer decirlo, muchas veces las rítmicas son extrañas y ahí está lo divertido. De repente van apareciendo frases sin querer decirlas. Y por ahí va apareciendo un poco la parte racional. Pero en principio siempre es así. Intentando que el azar indique el camino.
Las canciones que están, son demeadas hace unos 2 años. Y ahora les estoy dando un cierre como necesidad de pasar a otra cosa. La próxima que va a salir es un single que se llama «Esperar». Y habla de realizarse de nuevo a partir de la destrucción de algo. Quería compartirles la tapa. Es una foto de una pareja comiendo con una Alemaniapost segunda guerra mundial destruida. Y en primer plano un desayuno/merienda sobrio y elegante. Mientras buscaba una imagen que represente la palabra «Esperar», buscaba personas en el subterraneo. O pensaba en la frase «Esperando que…?» . Y me crucé con esta foto que me parecía que encajaba perfecto con la frase de la canción «Esperar, un huracán. Que en instante me haga nuevo».

¿Por qué elegiste Cabras como primer single?

Cabras me gusta porque es movediza y la letra propone una imágen descriptiva.
Para el video trabajaste con Julián Desbats, ¿qué le aportó él desde las visuales a tu sonido? ¿cómo fue ese proceso de trabajar con alguien más para poner en imágenes algo tan personal como una canción?

Julian es uno de los musicos más interesantes y generadores del underground de Buenos Aires. No para de tirar información nueva. Tiene dos bandas (Julian Desbats y la romantica bailable & Los Rusos HDP), dibuja, escribe. Es un artista real y atrás de eso, mi amigo. El principio de todo esto es que nunca me dijo que no a nada. Y le fui con un delirio de animar un libro que se llama «Los grandes milagros de Jesus». Un libro que me había regalado una tía allá por el año 91. Era un niño.
El libro está destruido, y le faltaban pedazos. Así que fue todo un trabajo de escanearlo y reconstruirlo de manera digital. Después lo guionamos y reescribimos la historia de la historia ya escrita. Medio llevándolo a lo bizarro. Estuvimos unos 4 meses donde nos juntamos a cocinar y escribir. O simplemente a inventar historias sobre la historia ya contada. Para mí fue hermoso porque la verdad que nunca había hecho un video así de 0. Y de una idea simple llegar a finalizarlo es realmente muy enriquecedor. Ya habíamos trabajado juntos en el primer cassete que hizo él que se llamó «Tarado» y la forma que tiene de abordar el arte para mi es algo motivador. Siempre tira para adelante.

¿Cómo trabajás el equilibrio entre música y letra a la hora de componer?

No pienso nunca en ningún equilibro. Creo que la música pide letra o viceversa. Y eso se basa en lo que uno escuchó en su vida. Equilibrar es poner límites estéticos o técnicos. Creo que eso no está bueno.

¿Cuáles son los planes para lo que resta del año?

Tengo unas 5 canciones más para ir sacando como single. Y quiero ir tirándolas así para ir visibilizando lo que tengo guardado en carpetas por ahí. Me encantaría tocar en vivo. Pero necesito primeramente mostrar lo que estoy haciendo y sin ninguna presión más que la de crear.