Revuelto de invierno: “lo mejor de todo es no saber exactamente qué puede pasar”

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Revuelto de estación es el ciclo de conciertos que organiza Revuelto de Radio, el programa conducido por Ale simonazzi que ya llega 16 años al aire. Sin embargo, es mucho más que eso: es una propuesta de encontrarse para festejar, cantar, aprender, dudar y, sobre todo, para cumplir un deseo que expresa su creador: “no salir de allí iguales a como llegamos”.

¿Cómo ha cambiado el estilo del programa en estos 16 años en el aire?

Revuelto ha sufrido los cambios que, estimo, sufrimos quienes lo hacemos, por lo que hay cuestiones de estética, de criterios musicales que uno va nutriendo, pero no de fondo. Seguimos creyendo en la música y la palabra como elementos trasformadores, en los procesos colectivos y la autogestión. Ya no somos el programa de jazz de 2001, ampliamos nuestro horizonte musical que es también la ampliación estética de esas herramientas transformadoras que reconocemos.  En los inicios de revuelto notamos en el desarrollo del jazz en nuestra ciudad un espacio de creatividad y resistencia a la crisis  que nos apasionó. Luego fuimos descubriendo ese camino en otras estéticas y decidimos andar esos caminos amigos. Considerar a revuelto un lugar para encontrarnos con referentes y conocer nuevos sonidos hace que el sonido se renueve por propia definición del programa. Seguramente en la conducción del programa durante 16 años, también haya experimentado cambios en la impronta que le doy a revuelto, aunque estos cambios son siempre mejor detectados por el oyente, uno siente que más o menos transita las mismas veredas de siempre.

¿Cuál creés que es el diferencial, la identidad que aporta el programa?

Tal vez el inconformismo, la búsqueda constante y el deseo de provocar un hecho cultural con el sueño de plantar algo: una duda, una idea, un principio, una crítica. En 16 años, no hice un programa de obligación, teniendo que ir a cumplir. Late una pasión que hace que cada semana preparemos la puesta de una mirada sobre la radio, con el pensamiento crítico como bandera y empuñando músicas y palabras.

¿Cómo surgió el concepto de Revuelto de Estación?

Como surgen las mejores ideas, en sobremesa y compartiendo un vino y varias canciones. Con mis queridos amigos Marina Belinco y Nicolás Tolcachier, de vacaciones en Colonia hablaba de la dificultad de poder sostener gastos del programa ante la imposibilidad de sumar anunciantes a nuestra propuesta tan poco comercial. Ellos me arengaron en la idea, no solo me animaron, se pusieron a la par de quienes hacemos revuelto en cada uno de los encuentros. Son parte del revuelto, como cada músico que con tanta generosidad ofrece estar en este escenario íntimo y amigo.

¿Qué esperan para esta edición del ciclo?

Simplemente que tengamos un momento de encuentro en torno a la música y la poesía. Que nos permitamos subirnos a ellas para disfrutar, reflexionar y en tal caso no salir de allí iguales a como llegamos ¡Simplemente todo eso! El encuentro en el escenario es mágico. Tener a Georgina Hassan con Pablo Fraguela y a Lautaro Matute, es un lujo que disfruto de antemano. Son músicos maravillosos y personas que quiero mucho. Contar con la narración de Belén Torras es tener la palabra arrullando el alma. Si sumamos la calidez de Café Vinilo y del público que suele acercarse a los revueltos de estación, espero lo mejor. Pero lo mejor de todo, es no saber exactamente qué puede pasar.

El próximo encuentro será el jueves 16 de agosto en Café Vinilo. Allí se presentarán Georgina Hassan, Lautaro Matute y Pablo Fraguela.

Leé la entrevista con los artistas haciendo click acá.