#Review| Florecieron los Neones – J.P. Zooey

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A pesar de que J.P. Zooey develó su identidad hace ya algún tiempo, Florecieron los Neones, su nuevo trabajo, guarda un halo de misterio: todo lo dicho pudo no haber sido; todo lo jurado puede estar simulado. Ya desde el vamos, la realidad propone la duda como ficción: dice el mismo libro que la historia narrada fue encontrada por el propio J.P. en un contenedor de basura, desechada por quién sabe quién de un concurso de lectura en el que, evidentemente, no pudo alcanzar el nivel buscado.

Entonces, habrá que creer: la verdadera historia, la que se narra dentro de otra más grande, esa realidad ficcionada del meta-texto, fue escrita por un tal Narciso Falopio, tanto autor como narrador. Y el pibe, su tocayo ficcionado –demasiado ficcionado, como la capa final de una cebolla- tiene la idea fija: escribir un “poema tecnológico para encontrar la fe”. En esa está, en la obsesión por la obsesión misma y la búsqueda imperfecta por la felicidad y el deseo. Su vida: marcada por el pasado, desteñida, claroscura. Y la tecnología, siempre la tecnología, en el centro de la escena: “esta novela trata del enorme dolor que la humanidad puede infligir a las máquinas” explica desde el principio la contratapa de una edición muy cuidada. Y tiene razón.

Pero no tan allí está la cuestión: J.P. Zooey, una vez más, es puro estilo, mucha forma y también mucho fondo, sí, pero sobre todo mucha forma. Porque en el lenguaje está la cuestión y en los sentidos la obsesión: el texto alcanza ese punto en el que todo se puede tocar, todo se puede sentir o probar. Y debe disfrutarse así: como una trama condicionada por la metáfora y su posibilidad –o no- de decodificarla, pero con la capacidad para calibrar el foco en el punto de vista adecuado, sin perderse en el qué y más bien encontrando el cómo.

Patricio Cerminaro