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Lollapalooza, día 2: contrastes, pop, cumbia y rap

A poco de comenzada la jornada se dio a conocer que todo terminaría a las 22 por la amenaza de tormenta. Eso hizo que los shows se adelantaran y que los primeros artistas no pudieran tocar.

Al mirar el setlist se podía hacer un juego de palabras entre tres artistas. Kaleo, Khalid y Wiz Khalifa. Tres  nombres parecidos pero de propuestas diferentes, muestra de un festival  de amplio abanico musical.

La noche terminó con The Killers, con una puesta en escena modelo Las Vegas y un show prolijo en lo musical y en el vestuario. Los de Brandon Flowers cautivaron al público, que ofició como un buen contrapunto coral de la banda.

Más temprano una Lana del Rey más madura que en aquel 2013 de Tecnópolis hizo gala de su voz y de su empatía con su público. Casi al finalizar su set dijo que este era uno de los mejores shows de su carrera. ¿Será cierto?

De lo más esperado fue la presentación de Liam Gallagher, que hizo un set de 13 canciones: de Oasis  ocho  y de As you Were su primer disco solita, cinco. Si bien el oriundo de Manchester se brindó, sus problemas vocales le volvieron a jugar una mala pasada como en el sideshow de la semana.

Una rareza del Festival fue el show de Damas Gratis en el que Pablo Lezcano no se privó de decirle al público “El que no salta es un concheto”.

Quizá lo más inentendible es que se hayan programado al mismo tiempo dos de las mejores propuestas del Festival: Mac Demarco, con su simpatía, su carisma, y sobre todo su fina propuesta musical, y los ingleses de Metronomy que brindaron un show electrónico, prolijo y de calidad.

El escenario alternativo lo cerró Wiz Khalifa que demostró ser uno de los raperos más importantes de su generación y dejó ver otra cara del rap diferente a la que se pudo valorar el día anterior con Anderson .Paak y Chance the rapper.

Pasadas a las 22 llegaron los fuegos artificiales.  La lluvia, hasta ese momento, no había llegado.