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Lollapalooza, día 1: pop para divertirse y rap para disfrutar

En el primer día de Lollapalooza, varios miles de los cien mil que poblaron el  Hipódromo de San Isidro llegaron entre la caída del sol y el comienzo de la noche para ver a los headliners de la fecha:  Image Dragons y Red Hot Chilli Peppers, en búsqueda de lo conocido.

Los Dragones brindaron el show que sus seguidores querían. Es que los liderados por Dan Reynolds saben hacer canciones pop emocionales y fácilmente digeribles, aunque con poca sorpresa.

El caso de los Peppers es diferente: sus temas de estudio siempre han sido de difícil traducción al vivo, como se ve en cada una de las visitas de la banda de Kiedis y Flea.  En el show tocaron sus hits pero también aprovecharon para  tocar cuatro canciones no tan sonadas: “Hump de Bump”, “If”, “Strip My Mind” (de Stadium Arcadium) y “Nevermind” de Freaky Styley (canción que no tocaban desde 1996). A esa misma hora, Camila Cabello, de ascendente carrera, convocó a su seguidores para un show visual y coreográfico.

Lo mejor (como casi siempre en las distintas ediciones del  festival) estuvo en la zona media de la grilla.

Anderson .Paak quizá haya sido el punto alto de la jornada. Ya desde el comienzo,  con una sonrisa que nunca se le fue, cada una de las canciones se fueron  sucediendo siempre desde la sorpresa y los matices.  En muchos momentos .Paak dejó de saltar y se puso al frente de la batería, en otros habló con el público pero sin demagogia. Con una puesta sobria, no necesitó más que su música para estar en lo más alto del podio dejando en claro sus dotes de rapero

No quedó tiempo para el descanso, ya que en el escenario de enfrente, Royal Blood  reivindicó al rock en una formación de solo dos que suenan como cinco. Mike Kerr y Ben Thatcher dejaron en claro que el legado de las grandes bandas de rock sigue vivo.

La contracara del rap de Anderson .Paak fue Chance the Rapper: una propuesta diferente pero efectiva. Con más visuales, un coro de referencia  gospel y sin necesitar de simpatía logró levantar a la multitud al caer la noche.

Temprano una tríada nacional fue una mezcla variopinta de lo que viene pasando por acá en las últimas décadas. El Dante, en plan solista y con algunos problemas de sonido, dejó en claro que hay vida más allá de los Kuryaki.  El pop y el carisma de  los Miranda! y  las canciones densas e inagotables de Pelotas enaltecieron al festival. Por otra parte, las bandas de menor recorrido  MI amigo invencible, Indios y Militantes del Climax dejaron la bandera local en alto.

Queda claro con lo dicho: al Lollapalloza siempre hay que llegar temprano (y quizá irse un rato antes).