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The Sinner y el por qué

Desde el primer momento podemos sentir que algo no está del todo bien con Cora (Jessica Biel). Tiene una familia hermosa: su marido Mason (Christopher Abbott) y su pequeño hijo Laine. Van a pasar un día a la playa. Los ojos de Cora cargan una tristeza que tiene la profundidad del océano, como si fuera una sombra de sí misma. Están sentados en la playa, tratando de disfrutar el día, cuando unos jóvenes que están sentados cerca de ellos ponen cierta música que desata impredeciblemente la ira de Cora. En menos de un momento, con el mismo cuchillo con el que estaba pelando la fruta para su hijo, le da siete cuchilladas a un desconocido. Aquí es dónde empieza realmente la trama.

Nos adentramos entonces, en un thriller psicólogico que cambia la clásica pregunta ¿quién fue?, por una nueva: ¿por qué? ¿Por qué una mujer, madre bondadosa, sin ningún tipo de historial de violencia, asesinaría a un desconocido impulsivamente a sangre fría, enfrente de su propio hijo? La pregunta cautiva tanto al público como al detective Harry Ambrose (Bill Pullman), quién intentará ayudar genuinamente a Cora durante toda la trama.

Y es así como este relato laberíntico, por momentos pausado e introspectivo, nos lleva a hurgar en el inconciente de Cora para hallar una respuesta posible a su crimen. Visitamos junto a ella los recuerdos de su infancia, de su hermana menor siempre enferma, de su madre cristiana y fanática, quien las oprime y reprime a sus dos hijas y quién, por momentos, puede ser muy cruel, tratando de convencer a la pequeña Cora de que ella es la culpable por la enfermedad de su hermana. Razón por la cual siempre la obliga a rezar y a confesar sus pecados, y es aquí donde su funda una de las piedras angulares de esta historia, que es la sensación que Cora siempre tiene de sí misma: la culpable, la pecadora.

Siempre de la mano del detective Ambrose, y ya en prisión, Cora también trata de recordar qué fue lo que sucedió en cierto momento de su vida, cuando “desapareció” dos meses justo después de que su hermana muriera. Por momentos todo lo que obtiene son flashes, fragmentos, sonidos, sensaciones, que junto con el detective Ambrose van poniendo sobre la mesa para armar del rompecabezas de por qué ella podría haber matado a ese hombre en la playa. Y es justo decir que cuanto más avanza la historia, más nos enteramos de que ese supuesto arranque de locura de Cora, es solamente una pieza, la punta del iceberg de una historia enterrada hace muchos años.

Por momentos resulta poco verosímil que haya un detective tan empeñado en conocer la verdadera motivación tras ese crimen, pero él también parece ser un hombre extraño que carga con culpas y cosas que no terminamos de entender, y que se dejan abiertas para descubrir en una segunda temporada. También su marido Manson, desde afuera de la cárcel, hará lo imposible para tratar de descubrir la verdad sobre qué fue lo que le sucedió a su mujer.

Si bien Cora empieza siendo la culpable de un homicidio, a media que avanzan los capítulos, podemos observar como siempre ha sido ella víctima de muchas cosas. En especial de manipulaciones, desde su propia madre, quién la manipulaba para que se sintiera culpable por hacer algo que le gustaba, como comer un chocolate; o su hermana, que cuando ambas crecen, la envidia por la vida que ella sí puede llevar y también la manipula para que haga cosas que Cora no quiere, o su propio marido, que la manipula para tener sexo, o la propia policía, que la manipula para que confiese un segundo crimen que ella no recuerda, mostrándole la foto de su pequeño hijo para convencerla. Todos los tiempos se suceden al mismo tiempo, los recuerdos del pasado con los momentos del presente, y siempre la inminente condena que está por caer sobre Cora, tal vez, para siempre. Y cabe destacar que el trabajo que ha hecho Jessica Biel para sostener a Cora, ha sido impecable. Una y otra vez.

The Sinner es una serie lenta y reflexiva que nos deja pensando en muchas cosas, en la justicia, en el sistema penal, en la paternidad, en la religión, en la sexualidad, en la manipulación, y sobre todo en de qué manera las mujeres son siempre descuidadas por el sistema legal e incluso, a veces, por la propia familia.

Angie Menéndez