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#Entrevistas| Pato Lange, un cantautor popular

Si bien ha trabajado en medios como Rolling Stone, Vogue y GQ, Pato Lange se reconoce más como músico. Y tiene sentido: a los 12 años compuso sus primeras canciones y, desde ese momento, nunca paró. En 2016 editó su primer trabajo discográfico y en 2017 fundó el centro cultural La Confitería junto a un grupo de amigos y artistas. Allí mismo, este jueves cerrará el año con la #FlipadaJaponesa. Mientras tanto, sigue cazando ese objetivo que persigue desde aquellas primeras canciones. Y está claro: cuando se le pregunta qué lugar le gustaría ocupar dentro de la escena, él dice: “ser un cantautor popular”.

En 2016 editaste Ahora, ¿cómo ha evolucionado el disco en estos años?

Bueno, en este año y medio lo he tocado en vivo en Buenos Aires y algunas provincias, y básicamente cumplió su cometido: funcionar como puntapié de mi trabajo solista para seguir adelante.  Además, se que en ese disco hay un puñado de hermosas canciones, estoy orgulloso. En 2017 saqué un sencillo adelanto con nuevas canciones que me produjeron Nico Ottavianelli y Fernando Caloia (tecladista y baterista de Turf respectivamente) y seguimos trabajando ahora para sacar el segundo disco.

¿Qué te aporta tu trabajo como periodista a la hora de componer?

Me dedico a la música y hago canciones desde los 12 años. Mi trabajo periodístico fue muy posterior, nunca pensé que iba a ser periodista ni tampoco que iba a trabajar en medios tan importantes, fue una sorpresa y una bendición porque es un oficio muy enriquecedor, pero la verdad es que yo me siento como un todo, a pesar de que tengo muchas facetas, todas se interrelacionan, soy completamente ecléctico y tengo varios oficios bajo mi control, los ejerzo profesionalmente, les dedico mi vida, y trato de dejar obra. Me voy a morir de viejo tocando, escribiendo, cantando y difuendiendo el arte y la cultura de mi país.

¿Cuáles son tus planes para 2018?

Sacar mi segundo disco solista y rotar en las radios porque mis canciones son populares. Seguir poniendole energía a La Confitería, el centro cultural que fundé en 2017 con un grupo de amigos artistas y seguir agitando la escena cultural desde todos los wines.