Browse By

#Review| Star Wars: The Last Jedi

Frente a todo pronóstico de supervivencia negativo, el piloto Poe Dameron asegura: “Somos la chispa que encenderá el fuego que devastará a la Primera Orden”. Y lo repite con la seguridad de un héroe. Poe, al igual que Rey, Kylo Ren (Ben Solo para los amigos) y Finn, son las nuevas caras visibles donde se yergue la continuación de la saga de ciencia ficción más importante de la historia. Llegó el turno de los jóvenes.

The Force Awakens (2015) marcó el regreso del universo Star Wars con bombos y platillos, sin embargo, a pesar de que el resultado final fue positivo, J. J. Abrams no tomó grandes riesgos a la hora de narrar una nueva historia, más bien se ató al canon clásico con el aporte de los Skywalker, Han Solo, Chewie y compañía, sumando caras nuevas y trazando los inicios de sus respectivas historias. Ésta vez, con el spin-off Rogue One (2016) de por medio marcando un salto distinto en la narrativa, Rian Johnson (Looper, Brick) se soltó a la hora de filmar y el resultado es un blockbuster con retazos gruesos del mejor cine de autor. The Last Jedi, ante todo, es una buena película. Para el acérrimo fan o para las nuevas generaciones que se suman episodio tras episodio a esta nueva oleada de una galaxia muy, muy lejana, en The Last Jedi encontrarán cine de calidad, con vueltas de tuerca donde antes hubo mayoritariamente refritos, batallas en el espacio, revivals inesperados, escenas de acción grandiosas –no habíamos visto toda la utilidad de un lightsaber, efectivamente– e interesantes diálogos, con toma de decisiones por parte de muchos personajes, principales y secundarios. Todos tienen su lugar y conviven en pantalla armónicamente.

La historia sigue desde donde terminó el episodio VII. Rey (Daisy Ridley) se encuentra en Ahch-To, locación secreta del primer templo Jedi, intentando convencer al derrotado Luke Skywalker (Mark Hamill) que le enseñé el camino de la Fuerza. Éste se muestra reacio, teniendo en cuenta que la última vez que quiso iniciar a jóvenes cercanos a la Fuerza sucedió la catástrofe que convirtió a Ben Solo en Kylo Ren (Adam Driver, uno de los puntos más altos del film). Entre tanto, al mando de la general Leia (Carrie Fisher) la rebelión escapa. Y esa será una de las premisas de la película: sobrevivir. Las palabras de Dameron (Oscar Isaac) emergen de vuelta, son claras: “Somos la chispa que encenderá el fuego que devastará a la Primera Orden”. No es momento de heroísmo insensato, sino de sentar las bases de la verdadera revolución.

Finn (John Boyega), una de las caras de la nueva camada, pierde el protagonismo que tuvo en el episodio anterior, aunque comanda una suerte de reducida misión kamikaze de la mano de otros dos nuevos personajes: Rose Tico (Kelly Marie Tran) y DJ (Benicio del Toro). Ésta subtrama por momentos flaquea, en efecto son los 20 o 25 minutos que le “sobran” a The Last Jedi, de una extensión más larga de la habitual.

Si Abrams hizo un calco de A New Hope (1977), el episodio IV, en The Force Awakens, Johnson se inclina por pequeñas simetrías con El imperio contraataca (1980), tales como los planetas helados, Hoth en la trilogía original y Crait en este episodio, el entrenamiento Jedi, antes con Yoda y Luke y ahora con Luke y Rey, aunque no obstante, el tinte es distinto, quizá más lúgubre por momentos, menos colorido, sumando un marcado homenaje al cine japonés durante las secuencias de acción. Dentro de los parámetros establecidos para esta clase de tanques, The Last Jedi es una película intensa y madura, con voz propia y un enfoque estético interesante. Definitivamente es un paso adelante en este universo tan querido por todos y un punto alto dentro de la saga, que después de cuarenta años está llegando a sus diez entregas.

Juan Martín Nacinovich